Gente de Los Ángeles, para quién y sobre quién

Leído durante la presentación del libro – y de La vida después del cruce de María Luisa Arredondo – en la Casa de Guanajuato en Los Ángeles, el 9 de agosto de 2025.

En la dedicatoria de Gente de Los Ángeles, en la página 5, digo: 

“A mis colegas de La Opinión, que desde 1926 ha acompañado día tras día a la Gente de Los Ángeles, sin los cuales estas columnas no existirían”. 

Muchos de quienes están presentes son parte de ese proyecto La Opinión , que para mí comenzó en 1999 como editor asistente de la página editorial. Estaba en mi elemento, después de ejercer como columnista y  ser el editor en jefe de un semanario en español en Israel. 

Los años de trabajo para La Opinión han sido de los más importantes en mis 72 años. Con sus altibajos, sus inestabilidades. Porque desde el comienzo sentí que finalmente podría representar algo valioso para la gente que necesitaba información, dirección, aliento, apoyo. 

En una de las columnas – página 499 – escribo: “Miles de millones de historias individuales hacen la historia humana. Llenas de heroísmo y determinación, de amor insondable”.

Esas historias que se vuelcan en las páginas de Gente de Los Ángeles, al igual que La vida después del cruce de María Luisa, son herramientas para la difusión de una idea. Y estos libros, tan diferentes entre sí y sin embargo tan similares, son herramientas de movilización y progreso a través del conocimiento. Esa es la verdadera magia de ser escritor. O periodista. 

Estas columnas, durante los 20 años de su publicación, fueron como manotazos en el aire. O como besos lanzados al aire desde la escalera de un avión. O como mensajes secretos, dejados en un rincón oscuro, para que otro los recoja y los lea. O como cohetes de papel como los que hacíamos en la escuela en las clases de química. 

Este libro es una caja de resonancia. 

Cada columna, como un espejo, como una flecha, contiene ideas tomadas de la vida cotidiana y magnificadas. En Gente de Los Ángeles son los recuerdos fugaces de personas, ideas, imágenes, que pasan de la mente a la mano izquierda, la que escribe, del escritor. 

Estas columnas hablan de la realidad verdadera, tangible y vivida, de los latinos en Los Angeles y su entorno.  Y juntas se magnifican, crecen, se hacen poderosas y desembocan en un libro mucho más grande de lo que yo creía posible. Y pesado. 

Están organizadas por capítulos, por temática, pero podrían reorganizarse de manera diferente: por la ternura y el cariño de nuestra gente; por la rabia que causa la discriminación y el odio contra los latinos y los inmigrantes en particular; por las historias de esperanza insondable que caracterizan a nuestra comunidad.

Una definición coherente encontré en el comienzo de una columna sobre las víctimas de los incendios. Me cito: 

“Hay hombres y mujeres que hacen historia. La fabrican. Son sus protagonistas. Perduran en la memoria. Los que no somos sus actores somos víctimas de la historia. Una historia que transcurre entre deslizamientos de tierra, terremotos, inundaciones e incendios y deportaciones. Aquí, en Los Ángeles. Lo siguiente es lo que pasa en la vida.

 

Las madres inmigrantes de alumnos de una escuela secundaria en el Este de Los Ángeles que por primera vez en su vida votan

Los jornaleros que de hombres fuertes se especializan en esperar la chamba. 

Los lectores de La Opinión que me escribían desde la cárcel, pidiendo ayuda para su caso porque eran inocentes, decían. 

El soldado latino que estudió en la escuela secundaria con uno de mis hijos, fue a Irak y volvió en un ataúd. 

Y los conocidos. Estebancito Núñez y Arnold Schwarzenegger; Gustavo Dudamel, Rey de Los Ángeles; Antonio Villaraigosa, Michael Jackson, Kobe Bryant, el cardenal Roger Mahony.

El último libro de Harry Potter que llega a la librería Vroman’s de Pasadena y una fila de cien personas espera , de gente maravillosa que todavía lee libros. 

Los ruidos en el Este de Los Ángeles, sus colores y temores y su sueño de ser una ciudad independiente. 

Lo que comen nuestros hijos en las escuelas. Una boda interracial en Luminarias. La sopa que caracteriza a cada comunidad migrante. 

El sistema de las estrellas de Hollywood. 

Y ya recientemente, la vida bajo el peso del COVID. Los incendios de febrero que revolvieron la vida de amigos. 

Y mucho más. 

Elegí estas 200 columnas porque fueron las que más me movieron el alma, o mejor dicho, me conmovieron al volver a leerlas.

Así como espero que ustedes se emocionen o se conmuevan cuando lean estas columnas y se reconozcan en ellas a ustedes mismos

Para terminar. A esta hora exactamente, ardemos y estamos al borde del abismo. En Estados Unidos, quienes tienen los ojos abiertos están mirando alrededor con pesadumbre y angustia. Quizás por eso estas pinceladas valgan para que en el futuro, un futuro diferente, recordemos quiénes fuimos.

 

Categories: